lunes, 17 de marzo de 2014

"Las redes van de personas, no de marcas o organizaciones"

Hace unos días tuvimos otra invitada de primer nivel el el Máster, en "Cultural Communication". 
La dejamos que se presente ella misma: Soy Sònia López, trabajo en el MACBA como responsable de la web y las publicaciones digitales desde el 2001. Durante estos años he podido desarrollar proyectos como la línea de publicaciones digitales Quaderns portàtils o la puesta en marcha del proyecto Ràdio Web MACBA que fue ganador del premio al mejor sitio web de podcast del 2009 en el congreso internacional Museums and the Web. Además he participado en diversos proyectos artísticos y pedagógicos tanto en el MACBA como en otras instituciones culturales de Barcelona. Soy activista crafter a tiempo parcial y practico running muy a menudo.




Sònia, ¿en qué consiste tu trabajo en el MACBA?
En el MACBA soy responsable de la web y los medios digitales. En mi equipo, compuesto por tres personas, tenemos la responsabilidad de mediar entre los contenidos que se generan en el museo y nuestra audiencia digital. Trabajamos con contenidos que nos vienen dados de otros departamentos y también creamos nuestros propios proyectos digitales como los Quaderns portàtils, los vídeos de Fons, o toda la programación de Ràdio Web MACBA. Nuestra misión es dar difusión y generar interés sobre el arte contemporáneo y las líneas de trabajo del MACBA. Nuestro campo de acción es el marco digital, de manera que nuestro instrumento de trabajo es la página web y las redes sociales, que usamos como medios de comunicación con nuestros públicos y como potentes herramientas de distribución de contenidos.  

¿Cuál es la parte que más te motiva de tu trabajo?
Hay dos aspectos que me motivan enormemente en mi trabajo: por un lado en mi trabajo se me exige ser creativa, se valora mi capacidad para inventar, y si no inventar (ya sabemos que eso hoy en día es prácticamente imposible) sí ser capaz de llevar a nuestro terreno recursos que a veces son nativos de otros entornos. En definitiva, se me pide ser innovadora. No sé si lo consigo, pero lo intento con obstinación. Por otro lado, toda esa creatividad, todo lo que producimos, lo podemos publicar y poner a disposición del público con la ventana de enorme visibilidad que es nuestra web, de modo que podemos fácilmente retornar todo el capital cultural que producimos de vuelta al público. A la vez, a través de la redes, podemos tener el pulso real del impacto que este trabajo tiene en el público. La verdad, me siento privilegiada por tener el trabajo que tengo: me reta y aprendo continuamente.

Y ¿dónde encuentras las mayores dificultades?
El mundo digital cambia muy rápido. A mí eso no me asusta, más bien al contrario, porque en un entorno muy cambiante, es connatural la necesidad de trabajar por ensayo y error y eso es enriquecedor. Pero por otra parte este contexto de continua mutación genera confusión en las organizaciones y se puede caer en el error de pensar que se puede trabajar sin estrategia. Y eso es un mal planteamiento. A veces me encuentro en la posición de tener que convencer de que no sirve de nada seguir las tendencias tecnológicas si uno no tiene una clara estrategia de contenidos y de engagement. Las herramientas digitales deben estar al servicio de una misión y no son algo interesante de por sí. Los usuarios y los contenidos deben ser el centro del proyecto y no la tecnología en sí. Pero tengo la suerte de que en mi organización gozo de la confianza suficiente para acabar convenciendo a mis compañeros, aunque no siempre es fácil actuar en consecuencia a esta teoría.

¿Cuáles son las cualidades imprescindibles de un buen community manager cultural?
Por mencionar algunas, yo destacaría que hay que conocer bien el proyecto del que hablamos. Si nos apasiona, mejor que mejor, porque vamos a proyectar nuestro interés a nuestros seguidores. Hay que tener clara cuál es nuestra voz, imaginar un perfil completo y personal, incluso si se trabaja para una gran institución. Las redes van de personas, no de marcas o organizaciones. Hay que escribir muy bien, amar las palabras. Ser espontáneo, fresco e interactuar: escuchar, responder, celebrar las menciones de nuestros seguidores. Hay que conocer a la audiencia y ser generoso, no apuntar únicamente contenidos propios sino apuntar a los de los demás. El ideal es convertirse en prescriptor, ser una referencia para algún tema.

En cuanto a tu experiencia docente, ¿cuál es el principal mensaje que quieres transmitir a los alumnos?
Lo tengo claro. Las herramientas hoy son unas y mañana serán otras. Lo importante es saber manejar la estrategia no solo en los social media, sino la estrategia digital general del proyecto que llevemos adelante.

¿Algún libro / sitio web / blog / artículo que quieras recomendar a los lectores del blog?
En el transcurso de mi clase mencioné algunas lecturas, pero creo que hay una especialmente relevante para entrar en detalle de cómo preparar una buena estrategia digital para cualquier proyecto cultural. Se trata del libro de Jim Richardson y Jasper Visser “Digital Engagement Framework”, disponible gratuitamente en la web http://digitalengagementframework.com/. En este ensayo los autores proponen una metodología para diseñar estrategias, procesos y tecnologías para involucrar sistemáticamente a todos los agentes de una organización con el fin de maximizar el valor de lo que creamos, así como potenciar la co-creación de contenidos.

¿Qué tal fue tu experiencia en el Máster Universitario en Gestión Cultural de la UIC?
Me sentí muy a gusto en la clase y con la acogida del personal del máster. Espero que para los alumnos resultara igual de enriquecedor que para mí.
Preparar una clase es un proceso apasionante que te invita a pararte un momento, revisar tu práctica cotidiana y a hacer balance de algunas cosas. En el proceso, a veces me encuentro retomando temas que por la vorágine del día a día pierden la centralidad que deberían tener.
En una clase, creo que el reto es ofrecer la síntesis de lo que a mí me ha costado años ir aprendiendo a base de ensayo y error, de acumular experiencias buenas, pero también algunas malas. Así que siempre estoy encantada de compartir lo que sé y agradecida de tener la oportunidad de contrastarlo con la realidad de otra generación, joven, con ideas nuevas y, sobre todo, mucha energía y proyectos que desarrollar.
¡Muchas gracias!

¡Gracias a ti, Sònia! ¡Te esperamos en la UIC cuando quieras!