domingo, 22 de enero de 2017

Natalia Castillo de Duitama Colombia es también Carolina

Les presentamos a Natalia Castillo Verdugo de Duitama, Colombia. Ella es Maestra en Artes Plásticas y Visuales en su país y es una de las dos ganadoras de la Beca de la Fundación Carolina para Latinoamericanos para estudiar nuestro Máster Universitario en Gestión Cultural del período 2016-2017. 

Hoy nos cuenta su historia para animar a otros a presentarse a la convocatoria que se encuentra abierta hasta el 6 de abril de este año para el período 2017-2018


¿Por qué aplicaste a la beca?

Para ese entonces, el devenir de mi carrera me había llevado a entender que tenía una fortaleza como mediadora cultural, particularmente en el sector de las artes visuales, que es en donde me había desenvuelto. Pero así mismo, era consciente de que me hacía falta apropiarme de esa fortaleza y potencializarla, así que tras unos años de experiencia laboral, me sentía segura y pensé que era un buen momento para volver a estudiar y debía encontrar qué, cómo y dónde.

Revisando la oferta de becas de la Fundación Carolina encontré el Máster Universitario en Gestión Cultural de UIC Barcelona, que además de ser un programa muy completo y acoplarse perfectamente a mis intereses, tenía dos factores que lo hacían especial: era el único en el campo de las artes para quienes tenemos formación artística pero no nos hemos dedicado a la creación; y el único para este perfil en Barcelona enseñado en español (castellano) o inglés.

Después de encontrar el programa decidí aplicar a la beca y todo lo pude hacer online, lo cual facilitó y motivó mi participación, a la vez de que los requisitos y los pasos eran muy sencillos. 

Pienso que la clave al momento de enfrentarse a la aplicación es que cada uno tenga claro cómo su experiencia profesional encaja con el programa al que aspira y es importante mencionar por qué hacer el estudio en Europa beneficiará su carrera a través del intercambio cultural. 

¿Cómo fue el proceso de la aplicación?

Pocas veces te emociona recibir un mail en el que te advierten que al día siguiente una llamada te va a despertar a las seis de la mañana. Recuerdo que eran las 5:45 AM en Colombia cuando mi celular sonó. Era Sonia Gómez, de la Fundación Carolina, quién se comunicaba para hacerme una entrevista y al final me notificó que quedaba preseleccionada. Una hora después, un mail lo confirmaba: TE HA SIDO ADJUDICADA UNA DE LAS BECAS DE LA FUNDACIÓN CAROLINA.

En menos de 24 horas mi vida tenía un nuevo horizonte. Luego de todo el proceso que hay entre recibir la noticia, hacer el agobiante papeleo y está en tu primera clase, descubres que además de un apoyo académico has ganado algo más: fuerza interior. Una fuerza que es esencial porque permanece para ayudarte a enfrentar retos y que te revitaliza como persona y como profesional. 

Es una experiencia maravillosa y estoy agradecida con la oportunidad que se me ha dado. Valoro mucho el trabajo de la Fundación Carolina que motiva una vitalidad esencial en el campo de la cultura que hoy por hoy enfrenta grandes retos frente a la sociedad.

¿Cuáles han sido tus aprendizajes en el Máster hasta hoy?

Cumplido el primer trimestre de estudios ha sido esencial ver cómo toda la experiencia que había desarrollado de manera empírica toma forma de diferentes maneras: teórica, numérica y práctica. 

En cultura son muchas las variables que no se pueden medir y yo pensaba que iba a ser una constante durante toda mi carrera, pero gracias al Máster he descubierto que, si no todas, muchas de estas variables tienen su propia ciencia y/o procesos para poderlas controlar. 

Se me están dando una serie de herramientas que han ampliado mi panorama profesional y me están motivando a ser más ambiciosa y creativa a la hora de diseñar proyectos, lo cual encuentro muy valioso.

El programa está muy bien organizado tanto en sus contenidos, como en las actividades. También ha sido clave el hecho de que administrativamente hay muy buena comunicación entre la Universidad y los estudiantes facilitando el acompañamiento. Pero sin duda alguna, lo más importante ha sido conocer a los profesores y compañeros. De repente en un salón de clase tienes historias de múltiples contextos y países, maneras de trabajar, ideas, cualidades, personalidades reburbujeantes y un potencial humano que sin duda alguna es la parte más enriquecedora del Programa.