martes, 19 de diciembre de 2017

Javier Enrique Valenzuela Bravo, alumno ganador de la beca de Fundación Carolina

Te presentamos a Javier Enrique Valenzuela Bravo, estudiante del Máster

Universitario en Gestión Cultural, UIC Barcelona y ganador de la beca

Fundación Carolina

  

¿Javier, por qué aplicaste a la beca de Fundación Carolina?
Decidí aplicar a la beca Fundación Carolina, porque hace un tiempo que tenía la idea de profesionalizarme en este campo. Mi arribo a la Gestión Cultural fue más bien intuitivo; primero desde la Escuela de Actuación donde me formé, y donde pude palpar las dificultades para desarrollarme en la región donde vivía. Sin darme cuenta, y desde un lado crítico pero activo, comencé a elaborar proyectos culturales que me llevaron a trabajar en la administración pública de mi ciudad, con la certeza que se requerían mayores y mejores esfuerzo para insertar la importancia de la cultura en el desarrollo social. Este aprendizaje me llevó a trabajar al área de teatro de mi país, a través del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, lo que permitió no sólo conocer mi territorio, sino mi país, Chile, con la enorme diversidad cultural que eso conlleva. Sin duda, aplicar significaba ampliar las miradas y posibilidades, y asumir que esta área requiere de profesionales preparados, con una formación cada vez más competitiva.

¿Cómo fue el proceso de aplicación?
Para ser sincero, postulé sin muchas expectativas; esta es una beca muy apetecida y es complejo conocer experiencias de otros beneficiados y detalles de los criterios que se utilizan para definir a los becados. El proceso de aplicación, en lo formal, fue bastante simple. Unos meses después, mientras estaba en pleno ejercicio de mis funciones, precisamente en el Día del Teatro en mi país (11 de Mayo del presente año), recibí un correo donde me cuentan que era uno de los preseleccionados. Luego, tuve una entrevista a distancia, y durante la segunda semana de junio me confirman que estaba seleccionado. No había contado a nadie de mi postulación. Creo que ahí realmente dimensioné todo lo que se venía, entre los trámites, dejar mi trabajo, mi casa, mi familia y mi gata. Lo que se viene después es un poco pesado, en cuanto a preparar todo para venir a vivir a Barcelona por 10 meses, pero sin duda, con la ayuda de la Fundación y de la Universidad, todo fluyó de la mejor manera. Estoy convencido que aplicar fue la mejor decisión que pude haber tomado.

¿Cuáles han sido tus aprendizajes en el Máster hasta hoy?
Este máster ha sido una experiencia bastante reveladora. Creo que sin duda haber trabajado en el sector cultura en mi país me ha permitido poner todos los conocimientos que  se han impartido en estos meses en perspectiva y confirmar algunas intuiciones que  venían rodeándome hace un tiempo. Mi formación ha sido principalmente desde el servicio público, pero este máster además de contener esa área de la gestión cultural, pone un énfasis muy fuerte en la emprendeduría cultural, que personalmente me parecía necesario y urgente abordar y ahondar. Otro factor importante es que este máster reúne a personas de tantos lugares, sobre todo de Latinoamérica; encontrarse con realidades tan diversas y al mismo tiempo similares, es comprender que nos trazan contextos paralelos que no debemos perder de vista, donde la cooperación y la integración, son valores que hoy hacen tanto sentido para quienes queremos vivir trabajando en el campo de la cultura en estos tiempos vertiginosos.

¿Qué opinión tienes de este primer trimestre?
Me he encontrado con profesores activos e insertos en el campo cultural. Siempre he sido bastante crítico con la academización de los saberes que quedan sólo encapsulados en las salas de clases ya que en el campo de la cultura, al igual que en otros, se requiere de maestros que no sólo conozcan la teoría y los conceptos, sino que lo vivan constantemente, que conozcan e interactúen con el territorio, con diversos agentes y otros países. Sería imposible detenerme en cada uno, pero valoro en todos sus compromisos y visiones. Además de sus conocimientos, nos han compartido sus vivencias de primera fuente y nos han conectado con experiencias de otros agentes a través de diversas instancias. En definitiva, hoy puedo decir que comparto esa mirada de la gestión cultural, y este primer trimestre me ha confirmado que estoy en la senda correcta: nunca perderé esas ganas furiosas de aprender, cuestionar, absorber e intentar leer este mundo tan complejo y profundo.