miércoles, 30 de mayo de 2018

Estefanía Soler Ferrándiz: alumni del Máster en gestión Cultural 2007-2008





¿Por qué decidiste estudiar el Máster en Gestión Cultural de UIC Barcelona?

La inquietud surgió en una charla que nos hicieron cuando estudiaba 5º año de carrera en la ciudad de Valencia, en el año 2007/2008. Soy Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, pero también he estado desde los 4 años vinculada a las artes escénicas. Soy músico, toco el saxofón, vengo de familia muy musical, y además también estudié ballet clásico y danza española.
Aquel año que acababa mis estudios universitarios, un día, en la asignatura de RRPP, vino a visitarnos una chica que era directora artística de un festival de artes escénicas en Valencia. Nos comenzó a contar en qué consistía su trabajo y qué tareas implicaba. Aquel día dije: ¡A eso me quiero dedicar yo! Me imaginé organizando conciertos, espectáculos, relacionándome con artistas, aprendiendo de las diferentes artes, la cultura...
Al acabar la licenciatura estuve un tiempo trabajando en el sector publicitario en España, pero me di cuenta que no era el lugar donde veía mi futuro. Fue entonces cuando aquella inquietud volvió a surgir y motivó la búsqueda de una especialización donde poder juntar la titulación universitaria con mi gran pasión, la música, y poder hacer de ella mi proyecto profesional de futuro.
Barcelona me pareció un lugar perfecto, una ciudad en movimiento artístico constante y con una trayectoria y proyección cultural muy rica. La Universidad Internacional de Cataluña me ofrecía un máster en inglés con un programa muy sugerente. Después de unos meses en el extranjero mejorando mi inglés, y convencida que mi camino era otro, tomé la decisión muy segura de que algo precioso me esperaba por comenzar a vivir.


¿Cómo ha sido tu trayectoria luego del Máster? ¿Cuál es tu ocupación actual?

Mi trayectoria ha sido, y sigue siendo, muy diversa. Probablemente porque lo soy personalmente, y además porque también soy una persona muy dispuesta a experimentar y sumergirme en nuevos retos. Sin embargo, el Máster fue clave para encontrar ese abanico amplio de posibilidades, conocimientos y contactos donde, por iniciativa propia, decidí explorar.
Las prácticas del máster fueron la llave para mi trayectoria posterior. Primero estuve en una asociación que se llama La Trifulca. Se dedicaban a la promoción de conciertos de salsa y latin jazz. Tenían un proyecto pequeñito pero precioso. Fue mi primer contacto con el mundo de la música en Barcelona y con ellos acabé colaborando en la organización del I Festival de Salsa y Latin Jazz de Barcelona que se realizó en el Poble Espanyol en el año 2011 con Ruben Blades como artista principal. ¡Fue una grandísima experiencia que no se me olvidará nunca!
Después de acabar las prácticas con ellos decidí hacer unas segundas prácticas en Juventudes Musicales de España y allí abrí otra pieza clave en mi vida profesional. Con ellos aprendí muchísimo en el sector de la música clásica. Organicé concursos musicales en diferentes ciudades españolas, un pequeño festival de lied y música clásica llamado ‘Shubertiada de Vilabertràn’, conciertos en Barcelona ciudad y algunas poblaciones de Cataluña… además de aprender en comunicación cultural y artística.
Lamentablemente, por culpa de los recortes en el sector al cual nos dedicamos, JME estuvo en una situación muy delicada y no pudimos continuar con los proyectos que teníamos en marcha, pero a través del que era entonces director de comunicación, Ernest Callís, tuve la oportunidad de entrar al Taller de Músics unos meses más tarde.
En el Taller fui durante el primer año la Community Manager, pero volví a vivir otra crisis importante del sector. La diferencia, esta vez, fue que la apuesta por la continuidad de la entidad me llevó a tener en mis manos la coordinación de la Fundación Taller de Músics.
Mentiría si digo que fue una decisión fácil. Yo nunca había gestionado ni conocido el funcionamiento de una fundación, nunca había estado en una entidad tan importante del sector y no tenía ni idea de cómo funcionaban muchas cosas, pero dije que sí a pesar de esto y mis 26 años. Sabía que ‘venían curvas’, ¡y vinieron! Pero la experiencia en el Taller de Músics fue un regalo personal y profesional. Allí me encontré a muchísimas personas que me acompañaron y me enseñaron. Durante los 4 años que estuve coordinando la Fundación Privada Taller de Músics, gestioné, entre otras cosas, las subvenciones y ayudas de los diferentes proyectos que se llevaban a cabo. Siempre me ha gustado explicar que mi labor era de montar un puzle. Tenía las piezas de los diferentes departamentos: proyectos, ideas, artistas, comunicación y estructura económica, y con eso montaba un puzle para conseguir recursos económicos tanto a nivel público como privado. Era una privilegiada porque me permitía tener una visión global de todo lo que pasaba y eso me permitió aprender a valorar los proyectos de una forma transversal y muy completa.
Hace tres años sentí la necesidad de retomar mi parte creativa y comencé a estudiar un máster en Arteterapia y desarrollo humano mientras lo combinaba con el trabajo de gestora en la Fundación Taller de Músics. Lo que en un principio era una formación que hacía por inquietud personal y por sentirme reconectada con mi parte creativa, poco a poco se ha convertido en un camino profesional del cual estoy aprendiendo mucho.
Lo que fui viviendo en los dos primeros años de formación en arteterapia, junto con la preciosa experiencia a través de los proyectos sociales que desarrollábamos en el Taller de Músics, me llevó a interesarme por la intervención de las artes en lo social y comunitario.
A través de las prácticas del Máster en Arteterapia contacté con Xamfrà, una iniciativa de la Fundación L’ARC Música, institución dedicada a la educación musical i artística desde hace 40 años en el barrio del Raval de Barcelona. Una conversación con Ester Bonal, directora del centro, bastó para ver que haríamos un buen equipo, y desde el pasado mes de septiembre coordinamos juntas un proyecto socioeducativo a través de las artes escénicas en cuatro escuelas públicas en zona norte. EducArtS, así se llama la aventura profesional en la cual estoy ahora inmersa, es una iniciativa del Ayuntamiento de Barcelona y contamos con un equipo maravilloso de profesionales en lo artístico y comunitario.
Tal y como he comentado al inicio, mi trayectoria es muy diversa, pero estoy muy feliz de ver cómo me sigue enriqueciendo esta pluralidad, tanto personal como profesionalmente.

¿Puedes contarnos más acerca de tu nuevo proyecto personal, EducArtS?

Como he comentado antes, EducArtS es una iniciativa socioeducativa a través de las artes escénicas en cuatro colegios públicos de Zona Norte (Vallbona, Torre Baró y Ciutat Meridiana), liderada y subvencionada por el ICUB, IMEB, Consorci d’Educació y Pla de Barris, del Ayuntamiento de Barcelona, y gestionado por la Fundación L’ARC, Taller de Música, a través de la adjudicación de un concurso público al cual nos presentamos a finales del 2017. EducArtS se fundamenta en la creencia de la educación como agente de acción social, con una hoja de ruta que pretende la construcción de una sociedad con más justicia social a través de la cultura y de las artes. El proyecto se despliega con talleres de música, danza y teatro en horario lectivo, con la intención de mejorar el clima en las aulas y ayudar a la expresión lingüística de las niñas y niños. También, implantados en una segunda fase, se realizan talleres en horario extraescolar con una intención más encaminada al trabajo comunitario y de vínculo con las familias y el barrio. Mi labor es de coordinación y gestión general y, gracias a la especialización como arteterapeuta, también intervengo haciendo talleres de juego y creatividad con niñas y niños de ciclo infantil.
Esta nueva andadura profesional está siendo muy enriquecedora. Llevo sólo 8 meses trabajando en él pero ya se están abriendo muchas puertas que muestran la potencia de las artes y la cultura en el trabajo y crecimiento personal y comunitario.
Como decía antes, en la cultura y en lo artístico, bajo mi experiencia, impera el sentido transversal y holístico. En mi tarea como gestora está siendo fundamental tener la oportunidad de entrar a los talleres, conocer a las niñas y niños, a los equipos directivos y claustros, vivir en primera persona lo que sucede en el terreno, tomarle el pulso al proyecto. Cuando tienes esta información y la vives en primera persona, la forma de mirar los números, de gestionar el equipo, de realizar la comunicación, de planificar el desarrollo del proyecto, cambia completamente. Es mucho más cansado, requiere de empatía, sensibilidad y capacidad de trabajo en equipo, pero lo que se genera es mucho más sólido y enriquecedor.

¿Qué conocimientos consideras haber adquirido en el Máster que influyeron en lo que eres hoy como persona y como profesional?

Recuerdo que en el año del Máster en la UIC también primó la diversidad de conocimientos y profesionales con los que nos encontramos. Fue un programa muy diverso que me ayudó a visualizar el panorama cultural de una forma muy amplia, y me sirvió para entender esta profesión de una forma muy abierta. Gracias a ello fui todavía más consciente de la importancia de ser accesible y sensible a lo que pasa a mi alrededor, y que todo aquello que implica un proyecto cultural no es ajeno a quien forma parte de él, y mucho menos a la figura encargada de la gestión.
Destaco por encima de otras cosas, la parte humana del máster. Agradezco a muchas de las docentes su atención y su predisposición a transmitirnos todo lo que conocían y habían vivido en el sector. En mi opinión, y después de una carrera de cinco años y dos máster, valoro muchísimo la parte vivencial y la experiencia en el aprendizaje. Los conocimientos, las teorías y la información objetiva están en los libros, en Internet, al alcance de todas de forma instantánea. Pero las historias, las vivencias personales, los detalles de la profesión, lo que te hace tocar tierra, aprender y construir la ética profesional propia, está en lo humano, en las experiencias y en los vínculos. 

¿Sigues en contacto con otros alumni de UIC Barcelona?  

El grupo con el cual compartí el año de máster en UIC fue muy diverso: tuve compañeras de Irlanda, Alemania, México, Egipto, Francia, Grecia, Rusia… hicimos un equipo muy variado donde nos pudimos nutrir mucho unas de otras. Actualmente estoy en contacto con varias de ellas que hace tiempo dejaron de ser colegas de máster y profesión para convertirse en verdaderas amistades. Compartimos muchas cosas en lo profesional y lo personal y, aunque a quienes están más lejos no puedo ver muy a menudo, seguimos en contacto.

Recuerdo que al inicio me costó coger el ritmo de las clases en inglés y estuve pensando hacer un cambio al grupo de español. Poco tiempo después me alegré mucho de haber tomado la decisión y hacer el esfuerzo de quedarme, mereció mucho la pena compartir con ellas todas las experiencias y momentos de ese año.