martes, 23 de febrero de 2021

Jorge Sarmiento: Estoy realizando las prácticas en la galería de arte Rocío Santa Cruz. Desde el primer momento me han acogido como a uno más y estoy viviendo de primera mano cómo una empresa cultural se enfrenta a esta difícil situación que estamos atravesando.



 ¿Qué hacías antes del máster? 

Antes de empezar con el máster estaba trabajando en una galería de arte contemporáneo en Mainz  (Alemania). 

¿Cuál fue tu motivación para estudiar un Máster en Gestión Cultural? 

Básicamente estaba buscando una aproximación más realista al día a día de las empresas culturales.  Una aproximación más verídica a la realidad, una visión no tan académica como la obtenida durante  la carrera. 

¿Por qué decidiste cursar el máster en UIC Barcelona? 

Precisamente porque en comparación con la oferta de otras universidades, esta era la que  mostraba una versión más práctica. También me llamó mucho la atención desde el  principio el enfoque internacional de la UIC. 

¿Cómo ha sido tu experiencia con compañeros de clase que provienen de tantos países  diferentes? 

Me parece una experiencia super enriquecedora, al igual que lo es la variedad de los  perfiles de los diferentes estudiantes que conformamos este máster. Precisamente esta  constelación de diferentes personas con backgrounds también de lo más diverso aporta  mucho valor al máster. 

¿Habías vivido o estado anteriormente en Barcelona? ¿Por qué elegiste esta ciudad para  vivir y formarte? (En caso de gente de fuera) 

Había estado cuando era niño de vacaciones con mi familia, pero hasta este año  precisamente no me había planteado instalarme en Barcelona. No obstante, si algo me ha  hecho elegir esta ciudad para venir es sin duda la maravillosa y variada oferta cultural de  la que dispone, además de ese aura de vanguardismo que desprende la ciudad en sí  cuando nos referimos a las artes plásticas sobre todo. 

Y cuéntanos ¿por qué elegiste hacer tus prácticas como gestor cultural en la galería Rocí Santa Cruz? ¿Cuáles son tus funciones y qué es lo que más te gusta de tu práctica? 

Estoy realizando las prácticas en la galería de arte Rocío Santa Cruz. Desde el primer  momento me han acogido como a uno más y estoy viviendo de primera mano cómo una  empresa cultural se enfrenta a esta difícil situación que estamos atravesando. Me está  pareciendo muy enriquecedor el hecho de ser partícipe de las diferentes estrategias que  se están llevando a cabo para pasar este bache de la mejor manera posible. Estoy  encantado además de conocer un poco más la escena artística española en general y  barcelonesa en particular ya que casi toda mi experiencia práctica había sido en el  extranjero. 

¿Qué quieres hacer después de finalizar el máster en Gestión Cultural? ¿Cómo crees que te  está preparando el máster para ello?  

Me encantaría emprender dentro del mundo de la cultura, seguramente en el del mercado del arte, y  me parece sin lugar a duda que no podía haber elegido una formación mejor; estoy aprendiendo de 

marketing, de gestión, de financiación, de contabilidad… y toda una serie de cosas que son  imprescindibles para manejar los hilos de una empresa cultural. 


Iñigo Oses: Sin duda alguna el máster me dotó de herramientas para plasmar y afrontar, o decidir no hacerlo, esos proyectos que se le pasan a uno por la cabeza. Además, me otorgó una visión de 360º de lo que era el sector cultural por aquel entonces


 

Fuiste alumno en UIC en la promoción de 2009-2010, han pasado más de diez años desde entonces ¿Qué conocimientos que adquiriste en el máster sigues aplicando hoy en día en tu trabajo? 

Sin duda alguna el máster me dotó de herramientas para plasmar y afrontar, o decidir no hacerlo, esos proyectos que se le pasan a uno por la cabeza. Además, me otorgó una visión de 360º de lo que era el sector cultural por aquel entonces. Y, algo que para mí fue muy importante, me demostró la importancia de la Cultura y el sector creativo para cambiar toda una ciudad, como ocurrió con Barcelona y su transformación urbana y social tras los juegos olímpicos y posteriormente con proyectos como el 22@. 

En 2014 te entrevistamos, eras gerente en la Coral de Cámara de Navarra ¿Cuál ha sido tu trayectoria  desde entonces? ¿A qué te dedicas hoy en día?

Trabajé en Coral de Cámara de Navarra hasta mediados de 2019. Aunque sigo prestando servicio de manera externalizada, desde entonces soy Director de Proyectos en una productora audiovisual, Tripulante Produce, que desde el comienzo me permitió abordar proyectos de gestión cultural dentro de la estrategia de servicios integrales que ofrecemos a nuestros clientes, y es que... ¿qué proyecto cultural de hoy en día, sea de la especialidad que sea, no tiene en cuenta lo que aporta el lenguaje audiovisual? Nos encanta creer que nuestro trabajo "cambiará el mundo". Trabajamos en proyectos de terceros para también, al menos una vez al año, crear obras propias, por lo general cortometrajes documentales, que hablen de realidades sociales que necesiten ser contadas y con las que contribuyamos a un mundo más humano. Algo esencial en mi trayectoria es que formo parte de diferentes juntas directivas de asociaciones, como KUNA, Asociación de Gestores Culturales de Navarra; GEMA, Grupos Españoles de Música Antigua; Solidarios con Arua (ONG que trabaja en Uganda con proyectos donde la cultura es la herramienta para la transformación social); y de la recientemente creada EMAN, Escena Musical Asociada de Navarra. Soy fiel creyente del asociacionismo, del trabajo en red.  La importancia de la red de contactos profesionales a la hora de encontrar trabajo es muy importante. Quienes ahora son proveedores o clientes tuyos, pasado mañana pueden ser tus jefes o socios.

 

 ¿Cómo lograste conseguir tu puesto actual? 

La llegada a mi actual puesto de trabajo fue un cúmulo de circunstancias. Siempre he creído en los ciclos, en esa idea de que en el cambio está la evolución de uno como persona y como profesional. Llevaba un tiempo creyendo que mi tiempo en la Coral había pasado, necesitaba un giro, una inyección o un cambio de aires. Esta sensación para nada la propiciaba la entidad ni el trabajo que desempeñaba, que me encantaba, sino el contexto. Mantener en pie una entidad cultural que no sea directamente un organismo dependiente de la administración pública es harto complicado. La verdadera resistencia y los gestores culturales se forjan en proyectos ajenos a la administración, no tengáis ninguna duda. La capacidad de resiliencia, de reinventarse, de pensar cómo crear recursos propios para no depender del "trozo de quesito", cada vez más pequeño para la cultura y los proyectos independientes de las grandes entidades o administraciones, es el día a día de estas entidades. Os puedo garantizar que esa situación supone un desgaste, incluso una sensación de incomprensión desde el propio sector, muy grande y hay que ser muy tenaz y mostrar una fortaleza tremenda. En lo concreto, conocía a los fundadores de Tripulante Produce por haber trabajado con ellos en diferentes proyectos y al enterarse de mi situación, apostaron por mi persona. Por ello destaco la importancia de la red y de ser profesional en todo momento, puesto que nunca sabes a qué te puede conducir cada trabajo que realices   

 

¿En qué consiste tu trabajo allí? 

En lo que al día a día se refiere, he tenido que aprender cómo funciona el mundo del cine a marchas forzadas para poder adecuar mi experiencia anterior en producción de artes escénicas a la producción audiovisual. Es una tarea apasionante y frenética pero que llena un montón, sobre todo cuando consigues que el equipo sea una familia, un equipo de amigos remando en la misma dirección, como es el caso. En mi paso de las artes escénicas al audiovisual puedo decir que cambia el medio, la naturaleza, la normativa (leyes)… pero no el planteamiento o esquema de trabajo del tipo: Idea / Análisis / Planificación / Desarrollo / Financiación/ Producción y, cómo no, su posterior Evaluación. 


¿Sientes que haber cursado el Máster te ha dado ventajas para trabajar en el sector cultural?

Sin duda, sí. Tener el máster propició y me abrió las puertas a estar en el proceso de selección que, a la postre, significaría mi primer trabajo como gestor. Han pasado poco más de diez años y casi hay que hablar en pasado de lo que era aquella Cultura respecto a la que es hoy. Hemos atravesado la crisis estructural sistémica que padece el sector Cultural, los efectos de la crisis económica global que por aquellos años empezaba a azotar a nuestro país y, por último, la actual pandemia mundial que nos está dejando al descubierto como sociedad y que trae consigo otro escenario de crisis. Por todo ello, hemos de seguir formándonos: en mi caso he cursado un Máster de Dirección de Empresas para seguir el viraje que el mundo de la Cultura ha realizado, de lo meramente artístico a esa concepción más mercantilista de la misma. Estando de acuerdo o no, hemos de dotarnos de herramientas para discernir y trabajar en un sentido u otro y para diferenciar Ocio de Cultura, o Producto de Obra. Y en este aspecto solo el conocimiento, el estudio y la experiencia te lo pueden dar. En este contexto, sin duda alguna, un Máster como el que UIC oferta es un gran aliado para afrontar este reto.

 

¿Qué consejo le darías a los estudiantes de la edición 20-21 del Máster? 

Es difícil huir de tópicos, pero creo que no tienen que tener miedo al futuro, aunque han de grabarse a fuego que nadie les va a regalar nada. Han de sacar a relucir el gen trabajador y creo que han de ser mentes muy despiertas, creativas y polivalentes. Estamos en un mundo globalizado, sí, pero en lo profesional nos enfrentamos a un mundo muy especializado y a la vez la cultura es transversal a otras muchas disciplinas. Es muy probable que deban manejar herramientas de gestión de equipos, editar webs y llevar múltiples redes sociales en proyectos; que necesiten saber crear contenidos, tratar a la prensa y elaborar o saber leer un rider, dossier o un informe técnico... Además, en el apartado financiero, han de controlar las especificidades que el mundo artístico tiene en la Seguridad Social o controlar los pasos a dar para solicitar y justificar debidamente una subvención o ayuda (tanto pública como privada). Pero creedme, el mejor Máster que podéis tener es la experiencia de echar a andar. No os ofusquéis si de inicio no encontráis trabajo, intentad sacar adelante vuestros proyectos, soñad y, en esta etapa, aprovechad a conocer gente, leer, asistir a conciertos, conferencias, exposiciones, festivales, al teatro, cine o al ballet. Analizar toda la experiencia vivida en cada uno de esos espectáculos, presenciales o en línea. En definitiva, soñad pero permaneced despiertos, o lo que es lo mismo, como dijo el gran Picasso: "Que la inspiración os pille trabajando".

Victoria Agulla: El máster en Gestión Cultural me dio muchas herramientas para emprender y administrar la cultura

 


Fuiste alumna en UIC en la promoción de 2019-2020, desde entonces la cultura ha hecho un giro de 180º. En 2020 te entrevistamos, habías hechoprácticas en BRIDGE 48 ¿Cuál ha sido tu trayectoria desde entonces? ¿A qué te dedicas hoy en día?

En este año, aprendí que la cultura es una materia tangible e intangible a la vez, necesidad básica que se puede apreciar en diferentes centros culturales los cuales se han visto obligados a realizar un cambio debido al COVID-19 en cuanto contenidos, usuarios, comunicación y organización que tuvieron que hacer que su trabajo y capacitación se volvieran digital y antifragil. 

Lo antifrágil es más que resiliencia o robustez. A lo antifrágil le encanta lo aleatorio e incierto. A la antifragilidad le gusta la volatilidad y el tiempo. Lo antifrágil adora los errores -una clase determinada de errores.

Aunque un sistema antifrágil puede disponer de elementos frágiles, cualquier tipo de crisis eliminará esos elementos afectados y por el contrario fortalecerá los restantes más resistentes. Ese grado de aleatoriedad que se produce se puede definir como “Evolución”. 

Durante todo el 2020 hicimos muchos importantes avances en BRIDGE pero creo que lo más valioso fue ser parte de la planificación y la dirección estratégica de la adaptación de una compañía de reciente creación como BRIDGE 48, la cual tuvo que enfrentarse a obstáculos muy difíciles de pasar no solo por la crisis mundial sino también por su corta trayectoria ya que el proyecto nació hace solo 2 años (1 confinado total). 

A pesar de las dificultades que conlleva la pandemia, pudimos alcanzar logros tangibles como ganar una subvención para adaptar el auditorio a las nuevas medidas sanitarias, o ser parte del catálogo de ICEC (Instituto Catalan de las Empresas Culturales) en la sección de “Music Tech in Catalonia” compartiendo edición con las instituciones más destacadas del sector cultural y tecnológico local. 

https://issuu.com/icec_generalitat/docs/_catmusictech20

Desde mi experiencia pude generar una importante colaboración con la Universidad Internacional de Catalunya UIC, donde 7 alumnos del Máster de Gestión Cultural (al que fui becada) están actualmente desarrollando proyectos de real implementación, dando continuidad a mi participación, donde abrí camino tanto a la  institución como a los alumnos del mister a poder formar parte del desafío actual, contextualizado y contemporáneo con las inquietudes del mundo empresarial reciente y de futuro en su evolución estratégica hacia la revolución digital que estamos viviendo.

Actualmente estoy en Estados Unidos colaborando en proyectos culturales latinoamericanos. Agradezco al universo 🌍 la dicha de poder trabajar de forma remota y cercana en proyectos culturales. Físicamente en Miami 🇺🇸, colaborando en una agencia de Tours turísticos por Wynwood 🎨 (@wynwoodbuggies 🛺) , virtualmente sumándome a una exhibición de arte 🖼 para Grecia 🇬🇷 y colectivamente apoyando a una plataforma iberoamericana 💻 @comunidadmigrarte 🗺.

Nada más gratificante que vivir de lo que me apasiona, como: comunicar ARTE 🖼.

A BRIDGE 48 volveré en abril para seguir haciendo todo el tema de Colaboraciones, Corporaciones e Instituciones que hace mucha falta especialmente en estos momentos donde la unión hace a la fuerza.  Y ojalá pueda seguir aportando en la conexión entre el team y la dirección, ya que todo lo que sea recursos humanos me apasiona también.

 

¿Sientes que haber cursado el Máster te ha dado ventajas para trabajar en el sector cultural?

El máster en Gestión Cultural me dio muchas herramientas para emprender y administrar la cultura. Por ejemplo, desde acá sigo asistiendo BRIDGE en programas como BRIDGE 4 Media y BRIDGE Ecosystem, nuevas propuestas alternativas para reactivar un sector muy castigado por la pandemia, aportando nuevas ideas transversalmente desde la investigación, la innovación y el desarrollo estratégico empresarial. Participando en la concepción del modelo de negocio, el funcionamiento, la organización, la toma de decisiones desde una infraestructura de recursos humanos vinculando la ciencia, la tecnología, la sociedad y la cultura con la música como motor de la economía cultural y vector de cohesión social.

 

¿Qué consejo le darías a los estudiantes de la edición 20-21 del Máster?

Los consejos que puedo dar es que nunca se desalienten cuando el terreno se pone pantanoso o el sistema no tiene como prioridad la cultura, aunque a veces sea difícil toda experiencia en el ámbito de la cultura sirve. Particularmente, este máster tiene como misión formar a los estudiantes para cumplir sus objetivos profesionales en el ámbito de la cultura.

Y para terminar, me gustaría resaltar una reflexión que dijo mi mejor amigo del Máster, Oscar:

Porque lxs gestores culturales no administramos solo cultura. También gestionamos las emociones a través de la música 🎵, la pintura 🖼, la literatura 📖, el teatro 🎭, el cine 🎞 y todas las expresiones culturales que representan las sensibilidades humanas y crean sensaciones surreales. Gracias 😊 a cada uno de estos gestores por apostar a la #cultura desde todas las áreas que hemos aprendido (financiación, marketing, política, sociología, comunicación, tecnología, liderazgo, patrimonio, abogacía) para aplicar en cada industria audiovisual, escénica, musical, visual, literaria; pero especialmente por hacerlo desde el corazón ♥ ️.


miércoles, 3 de febrero de 2021

Claudia Balboa “La realización de este máster me ha proporcionado una mirada global sobre el sector cultural, gracias a un programa académico de excelencia coordinado e impartido por profesionales que emprendieron y lideraron proyectos culturales que hoy son referentes a nivel nacional e internacional....”




Claudia Balboa Salas, Alumni del Máster Universitario en Gestión Cultural de la UIC, fue becaria de colaboración de nuestro Máster en el curso académico 2014/2015 y realizó sus prácticas académicas en el Instituto Cervantes de Pekín (Puedes ver la entrevista que le hicimos sobre sus prácticas aquí). 

En el año 2016 siguió ligada a este Instituto a través de una Beca ARGO concedida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España para seguir desarrollándose profesionalmente en Asia. Desde su vuelta a Europa ha seguido ligada a diversos proyectos culturales como nos cuenta en esta entrevista.


Tras tu experiencia en la capital de la República Popular China ¿podrías contarnos cuales fueron tus siguientes proyectos profesionales?

En 2017 estuve viviendo en Londres, aunque profesionalmente seguí ligada al Instituto Cervantes de Pekín. Durante este año combinaba la formación idiomática en el Reino Unido con la realización de diversos proyectos culturales como la museografía y el diseño del catálogo de la exposición itinerante "El futuro ya esta aquí. Frenesí musical de Madrid a Pekín"; una muestra fotográfica -organizada por el Instituto Confucio, el Instituto Cervantes y la Agencia EFE- con imágenes inéditas de los años 80 y 90 que reflejaban la revolución cultural de ambas ciudades a través de la música. También realicé otros proyectos como el diseño del Stand Oficial de España para la Feria de Arte Contemporáneo Art Beijing y el diseño editorial de la "Guía de Pekín para viajeros hispanohablantes" del Instituto Cervantes y la Embajada de España en China.

 

Actualmente resides en Logroño ¿Cuándo decidiste volver a tu ciudad de origen?

Regresé a finales de 2017. En esas fechas el Ayuntamiento de Logroño había convocado una plaza de funcionario interino, del cuerpo Técnico de la Administración Especial, para cubrir un puesto de nueva creación de Director del Centro de la Cultura del Rioja. Como gestora cultural me pareció que esta Oferta de Empleo Público podía ser una oportunidad para regresar a mi ciudad e involucrarme en un proyecto municipal que implicaba el reto de poner en marcha un equipamiento cultural en un edificio emblemático, de más de 3000 m2, ubicado en el corazón del Centro Histórico de la ciudad y en pleno Camino de Santiago.

La preparación de unas oposiciones exige mucho esfuerzo ¿podrías detallarnos en qué consistió el proceso selectivo? 

El proceso selectivo fue mediante concurso-oposición. La primera fase de concurso se basó en la valoración de los méritos alegados y en la realización de una entrevista personal. La segunda fase de oposición constaba de dos ejercicios obligatorios y eliminatorios. El primero de ellos consistió en desarrollar por escrito tres temas elegidos por sorteo del temario de la convocatoria; y el segundo ejercicio en la defensa del “Proyecto de Dirección y Gestión para el Centro de la Cultura del Rioja” que cada aspirante había entregado previamente junto con su solicitud.

El proceso selectivo finalizó en febrero de 2018, y en él obtuve la mayor puntuación. Hasta el 1 de octubre no tomé posesión, así que durante esos meses colaboré con la empresa Jian Jing (Beijing) Architecture Design Consulting en la preparación de agendas profesionales para delegaciones chinas interesadas en intercambiar conocimientos en materia de gestión cultural, infraestructuras e industrias creativas, con directivos de instituciones culturales de referencia por su modelo de gestión y buenas prácticas en Madrid, Barcelona y Bilbao. En junio de 2018 regresé de nuevo a China y allí colaboré como consultora cultural con la empresa Langyuan New Times Culture en la organización del Concurso Internacional de Arquitectura para intervenir en Langyuan Station, un área industrial de Pekín que actualmente están reconvirtiendo en un distrito cultural y de ocio cerca de Jiangfu Park. También participé en el desarrollo de la programación del China-Europe International Urban Renewal Forum celebrado con motivo de la Beijing Design Week.

¿Podrías explicarnos el modelo de gestión cultural del Centro de la Cultura del Rioja y tus funciones como Directora?

 El Ayuntamiento de Logroño, tras una gestión previa -externalizada y fallida entre junio de 2015 y 2016- apostó por una gestión directa de este inmueble integrada en la propia administración municipal, con la figura de un funcionario interino como director del mismo. Llegué en octubre de 2018 con la misión de gestionar culturalmente un centro; aunque la realidad que me encontré fue muy diferente, dado que el inmueble presentaba graves deficiencias de mantenimiento que afectaban al normal uso de las instalaciones de cara a su reapertura al público. No obstante, y en paralelo a las diversas obras que se iban ejecutando en el edificio, desarrollé el plan director y también la programación cultural, social y formativa ligada a un destino enoturístico. La conceptualización del plan director posibilitó la elaboración de las memorias económicas, informes de necesidad y pliegos de prescripciones técnicas para licitar de manera coordinada todos los servicios que la puesta en funcionamiento de un Centro de esta envergadura requería. También elaboré el presupuesto anual del Centro así como los diversos proyectos de gasto relacionados con la programación cultural de la primera fase de su reapertura prevista para finales de 2019.

Tal y como señalas, el proyecto directivo del Centro de la Cultura del Rioja integraba un programa cultural, social y formativo ¿Cuál era el objetivo de estas tres líneas programáticas?

Dada la inversión municipal que se requería para este Centro -estimada en un millón de euros anuales- su programación se configuró pensando en la captación del interés de los diversos públicos (población local y regional, turistas nacionales e internacionales, peregrinos, y sector profesional y académico) para que su actividad fuera constante. El objetivo era presentar este equipamiento como el centro cultural municipal -del que adolece esta ciudad- ligado a una cultura identitaria relacionada con su territorio a partir de un conjunto de estrategias de actuación que permitían fortalecer la cooperación cultural y turística entre las instituciones, el tejido empresarial y la ciudadanía.

En la actualidad, ¿en qué fase se encuentra el proyecto?

El Centro de la Cultura del Rioja continúa cerrado; pues tras las últimas elecciones municipales el nuevo equipo de Gobierno Local decidió en junio de 2020 amortizar este puesto de Dirección “por cambio en el modelo estructural y organizativo”; lo que supuso mi cese como funcionaria interina. Un ejemplo más de cómo la injerencia política imposibilitó la puesta en funcionamiento de un equipamiento municipal que desde su construcción en el año 2012 bien podría haberse convertido ya en un elemento de regeneración urbana y dinamizador de la actividad cultural y turística del Casco Histórico de Logroño; y por tanto en ese impulso tan necesario para la promoción económica de la ciudad que será tan demandado tras la pandemia.

¿Dónde crees que reside la importancia de la gestión cultural en el panorama actual?

Creo que la importancia de la gestión cultural en el panorama actual reside en la proximidad y en reencontrarse con su público local, tantas veces relegado frente al valor que se da al turista nacional e internacional. También en hallar nuevas fórmulas de gestión y colaboración público-privada que permitan a este sector sobrevivir económicamente. Vías como la monetización de los formatos en streaming y la creación de nuevas fórmulas contractuales pueden ser factores clave para un sector que viene reclamando desde hace años más apoyo institucional. A este respecto, también considero que las administraciones públicas deben contar con profesionales especializados capaces de canalizar estas demandas. Gestores culturales libres de la intromisión política, esa otra “pandemia invisible” que se padece en las instituciones públicas.

Tras cursar el Máster Universitario en Gestión Cultural ¿Qué conocimientos y habilidades consideras te han servido a nivel profesional?

La realización de este máster me ha proporcionado una mirada global sobre el sector cultural, gracias a un programa académico de excelencia coordinado e impartido por profesionales que emprendieron y lideraron proyectos culturales que hoy son referentes a nivel nacional e internacional. Así mismo el plan de estudios de este máster que facilita la realización de prácticas externas me permitió aplicar los conocimientos adquiridos durante el curso académico. También la realización del Trabajo Fin de Máster enfocado a la creación de un proyecto cultural me permitió sentar las bases para diseñar, dirigir, producir y evaluar proyectos como el Master Plan en el que actualmente colaboro para definir, junto con el estudio de arquitectura mono office, la reconversión de una zona de la ciudad china de Wuzhen en un distrito cultural con infraestructuras dedicadas a las Artes Escénicas.

¿Qué consejos te gustaría transmitir a nuestros actuales alumnos del Máster Universitario en Gestión Cultural y a aquellos que en un futuro se planteen realizarlo en nuestro Campus de la UIC Barcelona?

A los actuales alumnos les animo para que aprovechen este tiempo de formación y valoren el destino a elegir para la realización de sus prácticas externas, porque esto les permitirá interactuar en entornos profesionales donde las posibilidades laborales se multiplican. Y a los profesionales que ahora mismo estén pensando en realizar un máster o postgrado en gestión cultural les trasladaría que el Máster Universitario en Gestión Cultural de la UIC Barcelona ha sido la mejor opción académica que he cursado en España.