Gabriella Johannisson González es Alumni del Máster universitario en Gestión Cultural de UIC Barcelona. En el curso académico 2023-2024 completó sus prácticas en Lagos, Nigeria, tras un fascinante periodo de aprendizaje en el que pudo conocer de cerca la realidad de la gestión cultural en este país africano.
En esta entrevista, concedida al blog del Máster Universitario de Gestión Cultural, Johannisson comparte su experiencia y el proceso que la llevó a viajar desde Barcelona hasta Nigeria. Un testimonio esencial para aquellos interesados en seguir una trayectoria similar.
¿Cómo fue el camino que te llevó a aterrizar en el Máster universitario de Gestión Cultural de UIC Barcelona? ¿Ya habías recibido formación en el sector cultural?
Siempre he tenido vocación artística. Desde que tengo memoria, he vivido en diferentes ciudades y países debido a las exigencias de mi situación familiar, y esa constante itinerancia ha contribuido a mi inclinación por cultivar un lenguaje artístico sin fronteras, con un alcance más amplio que cualquier otro código. Además, cuando uno habita lugares tan diversos, es difícil evitar que ciertos aspectos culturales se infiltren con facilidad en el imaginario personal. En mi caso, las artes escénicas han sido el campo en el que he desarrollado mi carrera creativa desde el principio. Sin embargo, tras completar mi formación como actriz en el Institute of the Arts Barcelona, en Sitges, me di cuenta de que las secuelas de la pandemia dificultaban enormemente la inserción laboral en un sector tan golpeado como el cultural. Ante esta situación, decidí diversificar mis aptitudes y probar suerte en otras áreas afines. Muchas veces, a los artistas nos enfrentamos a circunstancias complicadas en las que necesitamos buscar alternativas profesionales que, sin truncar nuestra proyección artística, nos permitan seguir trabajando. Fue entonces cuando me decidí por la gestión cultural, una disciplina clave para el funcionamiento del sector y también un excelente recurso de aprendizaje complementario para los artistas.
En ese momento, en el que vaticinaba un futuro incierto, UIC Barcelona apareció en mi camino como una bendición. Su oferta académica me pareció mucho más atractiva que la que anunciaban otras universidades, especialmente por su plan de estudios y su carácter internacional. Soy sueca, he vivido en siete países, y el contexto en el que me he criado me brindó suficientes razones para creer una formación con un enfoque global y más amplio sería la mejor opción; pues en definitiva un programa, como el Máster universitario en Gestión Cultural, que fomente redes de intercambio y permita proyectar una carrera profesional fuera de los límites fronterizos de un territorio, es, sin duda, más beneficioso para cualquier estudiante.
Inmediatamente después de finalizar el curso académico, llegaste a MADHouse en Lagos, para comenzar tu estancia formativa. ¿Cuál es tu labor allí?
Sí, yo venía de hacer mi Trabajo de Fin de Máster (TFM) sobre un espacio multidisciplinar para la creación y difusión artística en Nigeria y MADHouse encajaba perfectamente con este modelo. Se trata de una fábrica cultural donde uno puede escapar del bullicio de Lagos y dedicar toda su atención al arte que allí se crea y se promueve. El lugar donde trabajo es un edificio moderno que acoge artistas en residencia, organiza exposiciones de arte y sirve también como espacio para reuniones y otras actividades. La verdad es que para mí se ha convertido en un rincón especial. Siempre se agradece trabajar en un lugar tan ameno como MADHouse.
Comencé como becaria, bajo la supervisión de quienes me asignaban pequeñas tareas para que me familiarizara con el funcionamiento de la entidad. Con el tiempo, fui asumiendo más responsabilidades, especialmente con la programación y difusión artística, hasta que me ofrecieron la oportunidad de curar mi primera exposición: An Ode to Òdè. Aunque provengo del mundo del teatro y no tenía experiencia en la gestión de las artes visuales, recibí un gran apoyo por parte de los trabajadores de MADHouse, quiénes, con empatía y un trato amable, me guiaron en cada paso del proceso, desde la planificación de la exposición hasta su ejecución final. Siempre he creído que los artistas debemos estar formándonos continuamente e interesándonos por otros tipos de arte. Al final, todo está interconectado; todo es tan interdisciplinar que no hay razón para ceñirse a un solo medio.
De todo este proceso, valoro el intercambio de conocimientos que he podido establecer con las personas de MADHouse; y lo que comenzó como un convenio temporal de prácticas se ha convertido en una relación prometedora para el futuro.
¿Cuál fue el papel de UIC Barcelona y del equipo directivo del Máster Universitario de Gestión Cultural en todo el proceso de elección, planificación y trámite de las prácticas en Lagos?
Lo hicieron todo extremadamente sencillo. Gracias a la investigación realizada para mi trabajo y al contacto que pude establecer con los agentes culturales de Lagos, surgió la oportunidad de gestionar mi estancia de prácticas en MADHouse. Ya había dejado abierta la posibilidad de cubrir alguna vacante futura, pero cuando volví a ponerme en contacto en el mes de abril de 2024 con Chris Udoh, el gerente, me informó de que había una opción para hacer allí las prácticas curriculares de mi titulación. Nos pusimos en marcha rápidamente y se lo comuniqué a la universidad. Desde el primer momento, la coordinadora del máster se mostró totalmente implicada e inició los trámites para firmar un Convenio de Colaboración Educativa para la realización de prácticas externas entre UIC Barcelona y MADHouse con la mejor disposición.
El proceso fue ágil y sencillo por ambas partes. En estos casos, no es lo mismo aplicar individualmente que contar con el apoyo institucional de la universidad. Yo, al fin y al cabo, soy estudiante de máster, y contar con este aval, llama la atención de las empresas e invita a que todo se gestione con mayor diligencia.
¿Por qué elegiste realizar tus prácticas curriculares en Nigeria? ¿Cómo ves el estado de la cultura en el continente?
Es inevitable que la experiencia vital y el camino recorrido con el paso de los años ajusten nuestro enfoque y amplíen nuestra mirada sobre la cultura de forma personal. En mi caso, haber vivido en Kenia y Sudáfrica ha motivado que esta mirada adquiera una dimensión panafricana. Además, últimamente llevaba vinculada a Nigeria por motivos familiares, lo que me animó a plantear mi TFM en este contexto, y posteriormente a realizar mis prácticas en Lagos. Pero, sin duda, fue mi pasión por el continente y el creciente interés que había ido desarrollando por su cultura e historia lo que me hizo tomar la decisión de escoger África como destino.
No obstante, no se debe caer en el error de la generalización: África no cabe en un solo título que la defina, como a menuda se piensa desde Europa. La mirada eurocéntrica, que agrupa bajo una misma categoría las diversas realidades articuladas a lo largo y ancho del continente, no hace ningún bien a la comprensión de su riqueza; y en su lugar, revela una ignorancia colectiva que, pese a tener a su alcance las vías para conocer a fondo el territorio, ha optado por verlo como un objeto exótico de muestra.
Parte de este discurso sigue siendo vigente hoy en día. Europa y el mundo occidental siguen teniendo un trato paternalista hacia África, y esto es algo que debe cambiar si realmente se quiere promover el desarrollo continental en los ámbitos económico, social y, por supuesto, cultural. África debe dejar de ser percibida como un lugar para la caridad y empezar a ser considerada como una oportunidad para la inversión, la innovación y el desarrollo. Este cambio se refleja, naturalmente, en los espacios culturales que he tenido la oportunidad de observar de cerca en Nigeria. En el país, apenas existen instituciones que amparen a la industria cultural, sino que la creación y difusión de arte nigeriano dependen principalmente de un mecenazgo privado; que aunque cada vez es mayor, aún no tiene la envergadura suficiente como para ser un estímulo que incite al gobierno a invertir más y mejor en la cultura del país.
¿Y cómo ves el futuro de la cultura en Nigeria y África?
Hay algunos indicios de mejora, desde luego. Industrias como la música o el cine están compitiendo con otras de máxima proyección. Nollywood, por ejemplo, es la tercera industria cinematográfica más grande del mundo y factura casi la misma cantidad de ingresos que su homóloga estadounidense. Esto indudablemente es ya una señal de que la cultura nigeriana no es algo menor y que merece como mínimo la atención por parte del Estado. Otro indicio esperanzador es la próxima apertura del Museo de Arte Contemporáneo Africano, que será uno de los primeros museos institucionales del país.
Aún así, es importante entender que Nigeria atraviesa una situación política y económica bastante precaria e inestable. En estas circunstancias, es esperable que el sector cultural no reciba tantos recursos del Estado, el cual está mucho más enfocado en la producción petrolífera y otras actividades más rentables.
Soy optimista respecto al futuro, pero ese futuro solo será posible si se hacen las cosas bien, sin apresuramientos, con el tiempo necesario y evitando que esa mentalidad industrial y productiva, tan predominante en otros sectores, se propague al ámbito cultura, arrasando todo a su paso. Además, no se puede subestimar el hecho de que, siendo Nigeria un foco cultural cuya influencia parece expandirse por todo el Continente, su cultura pueda tejer redes de cooperación entre países africanos; o incluso expandir sus límites por el Atlántico, conectando América, África y Europa en un triángulo de intersección identitaria.
Por último, ¿qué recomendación tienes para los alumnos que están cursando el máster o que se están considerarlo hacerlo en el futuro?
Sobre todo, que tengan la mente abierta a las oportunidades que se presenten durante el máster y a las que puedan aparecer una vez que entren al mercado laboral o inicien sus prácticas. También les recomendaría que, en la medida de lo posible, no se limiten en cuanto a los lugares donde podrían trabajar. Yo estaba convencida de que me quedaría en Europa, y a estas alturas, cuando miro para atrás, pienso que hice bien en improvisar y dejarme llevar por esta oportunidad que me brindaron en UIC Barcelona y MADHouse.
Además, les animaría a aprovechar al máximo el curso académico para conectar con todas las personas que forman parte de este máster, a intersarse por sus ambiciones de los demás y buscar afinidades, porque de esas conexiones pueden surgir proyectos relevantes. También les recomendaría que aprovechen todo lo que el programa formativo les ofrece. Personalmente, pude ver cómo mi Trabajo de Fin de Máster se hacía realidad gracias al convenio de prácticas de UIC Barcelona, algo por lo que siempre estaré agradecida.
En definitiva, mi consejo es que expriman al máximo las posibilidades que ofrece el Máster universitario en Gestión Cultural de esta universidad y que no pongan límites a lo que pueda venir.







