Joan Sebastián Suárez Rodríguez es artista, gestor, maestro, activista, investigador y estudiante del Máster Universitario en Gestión Cultural de UIC Barcelona. Especialista en la captación de fondos públicos para financiar proyectos culturales, su trayectoria como gestor le ha llevado a desempeñar diversos cargos de relevancia en el tejido cultural y asociativo de Bucaramanga, Colombia. En esta entrevista realizada para la titulación, Suárez comparte algunas claves y consejos extraídos de su experiencia académica y profesional.
¿Cuáles consideras los momentos más importantes de tu carrera como gestor cultural y artista?
Cuando me gradué en Bellas Artes en 2017, ya había realizado algunas exposiciones de mi obra plástica. Poco después, tuve la oportunidad de presentarme como escultor en la feria de Bucaramanga y de exponer parte de mi trabajo de la mano del Museo de Arte Moderno de la ciudad. Desde entonces, he participado en varias exposiciones colectivas e individuales como pintor, dibujante y escultor.
En paralelo a mi carrera artística, fui socio fundador, representante a nivel territorial y tesorero de la Unidad Nacional de Artistas (UNA), una asociación que sigue vigente y que trabaja por la protección de los derechos de los artistas y gestores culturales en Colombia. Mi labor en esta entidad estuvo estrechamente ligada a mi activismo político en defensa de las artes y la cultura en el país. Afortunadamente, en ese camino obtuve varias becas municipales, departamentales y nacionales, entre ellas dos de la convocatoria nacional “Jóvenes por el cambio”, destinada a proyectos colectivos de formación, creación y difusión artística. Además, he ejercido como docente de artes para diferentes poblaciones, trabajando con niños, adolescentes, migrantes, víctimas del conflicto armado en Colombia y población de la tercera edad.
En el último año, decidí mudarme a Australia para mejorar mi inglés y tomarme un respiro antes de continuar mi formación académica.
Estando en Australia, solicitaste admisión al Máster Universitario en Gestión Cultural de UIC Barcelona. ¿Qué te motivó a continuar tu formación universitaria en Europa? ¿Te resultó sencillo realizar todos los trámites de admisión a este programa desde Australia?
La principal motivación para continuar mis estudios en Europa fue la alta calidad de la formación universitaria de posgrado y la experiencia de vivir en un entorno multicultural donde confluyen miles de profesionales de disciplinas muy variadas y existe un vasto desarrollo de las instituciones culturales. Fue un proceso muy ágil. Lo realicé desde Australia y todo funcionó sin inconvenientes. La plataforma digital resultó muy intuitiva y me permitió subir los documentos de forma sencilla. Además, la atención fue rápida y eficiente, con respuestas claras en cada etapa. En general, la experiencia fue fluida y la admisión se llevó a cabo sin contratiempos.
En tu trayectoria has sido parte de varios colectivos, ¿nos podrías contar más sobre Señuelo Cultura?
Señuelo Cultura es un colectivo que fundé con mi hermano y un colega en Bucaramanga dedicado a la democratización de las artes y la cultura. Trabajamos a lo largo y ancho de todo el departamento de Santander, llevando talleres principalmente de artes plásticas, aunque también nos hemos aventurado con otros áreas como la fotografía, el muralismo y el cine, entre otros. A día de hoy, el colectivo sigue activo, realizando actividades y continuando con su misión de acercar la cultura a diferentes públicos.
Una de las iniciativas surgidas dentro de este colectivo se ha hecho realidad gracias a la colaboración de algunos estudiantes del Máster Universitario en Gestión Cultural. ¿Cómo surgió la idea de crear un proyecto que conectara a los estudiantes de este programa con los artistas colombianos?
Así es. Una de las principales líneas del colectivo es fomentar la internacionalización y el intercambio cultural, llevando nuestros proyectos y la cultura local más allá de las fronteras. Por ello, aprovechando mi estancia en UIC Barcelona, quise crear un vínculo intercontinental entre los alumnos de la titulación y los artistas colombianos, a través de la creación colectiva de obras centradas en los diferentes departamentos o estados de Colombia. El objetivo de todo esto es rescatar la mirada externa sobre la identidad que se ha generado en este proceso.
A veces, la propia identidad se pierde y es importante reestablecerla a través de dinámicas culturales y creativas. Por eso, uno de los enfoques en el diseño de Señuelo Cultura fue hacia la identidad regional, que ahora que estoy fuera de Colombia, entiendo como puede enriquecerse con esas miradas externas que aportan otras perspectivas.
Y Joan con tu experiencia profesional previa en el sector cultural ¿cómo te ha resultado compartir aula con estudiantes recién graduados?
Es una experiencia positiva. Uno de los motivos que me llevó a elegir UIC Barcelona fue la posibilidad de conocer a más personas que, independientemente de si están comenzando su carrera o si ya tienen una trayectoria profesional, serán contactos valiosos para el futuro. Personalmente no veo ningún inconveniente en que haya compañeros con distintos niveles de experiencia. Al final, todos seguimos aprendiendo, y en algún momento podremos colaborar y desarrollar trabajos juntos.
Más allá de las artes, has mostrado también un interés por los aspectos culturales y antropológicos de tu región. ¿Cómo comenzó este interés y como lo has explorado a lo largo de los años?
Comenzó como una curiosidad por entender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Desde joven, siempre me cuestioné por qué aprendemos tantas historias remotas y no tanto la nuestra. Mi interés en fortalecer todas estas cuestiones identitarias siempre ha estado latente, y he tratado de hacerlo en la medida de mis posibilidades, principalmente a través del estudio autodidacta y la investigación, buscando información sobre nuestro pasado y las costumbres que aún perduran.
Empecé a leer acerca de los grupos indígenas de mi departamento, en particular sobre las comunidades Yarigui y Guanentá, que tuvieron fuerte presencia en Santander. Sentí mucha frustración al darme cuenta de lo poco que sabemos, a pesar de la enorme riqueza cultural de la región, mientras que otros departamentos si se han ocupado en preservar mejor su historia e identidad. Durante siglos, se han perdido muchos datos sobre lo que éramos antes de convertirnos en lo que somos hoy; y aunque hay algunos historiadores que han trabajado en el tema, los datos certeros sobre nuestro pasado son escasos.
¿Cuáles han sido los principales hallazgos de tu investigación?
Quizás que uno de los medios materiales de expresión cultural que más suelen pasarse por alto es la gastronomía. Dadas las lagunas existentes en la historiografía, la comida se presenta como lo más cercano que tenemos a aquello que fuimos en su momento. En la gastronomía se registra la historia de la región: contamos con platos autóctonos, elaborados desde la época precolombina a base de maíz, y con preparaciones de marcada tradición española que reflejan tanto el pasado como el presente de Santander. Aún hay mucho por explorar, y a veces resulta complicado avanzar en este terreno, pero, en cualquier caso, no puedo negar que toda esta investigación me sirve como material para estimular la creatividad. Además, también he comenzado a escribir ensayos sobre el tema, los cuales desarrollo en paralelo a mis estudios y mi actividad profesional.
Dado tu conocimiento sobre financiación pública, ¿qué consejos tienes para aquellos que buscan acceder a recursos públicos en el ámbito cultural?
Diría que la constancia es un factor determinante para moverse con éxito en el mundo de los recursos públicos. En ocasiones, estos recursos no se gestionan adecuadamente; su distribución depende en gran medida de las instituciones públicas y, en algunos casos, no diré que siempre, terminan favoreciendo el nepotismo, lo que dificulta el acceso real de los artistas y gestores culturales. Intentarlo una y otra vez, e ir ganando la experiencia necesaria para redactar las propuestas de manera efectiva es fundamental. Hay que saber identificar qué necesidades plantear y que busca el Estado. La mayoría de estas becas y recursos exigen trabajar bajo lineamientos prácticos, estéticos y conceptuales específicos, por lo que es esencial adaptarse a esas condiciones. Mantenerse informado, atento a los requisitos y en constante movimiento es lo más aconsejable.
En cuanto a los ámbitos de trabajo, es crucial ser flexible y no limitarse a enfoques cerrados o preferencias restrictivas, porque en especial los recursos públicos suelen priorizar proyectos comunitarios y multidisciplinares. Es importante reflexionar sobre el impacto de tu trabajo en la comunidad, la relación con el territorio en el que vives y la manera en que tus proyectos pueden transcender más allá de una exposición, una pintura, una escultura, un escrito o una canción.
En Señuelo Cultura has abordado aspectos prácticos como la solicitud de becas y la gestión burocrática. ¿Hasta que punto crees que la gestión cultural se acerca a la consultoría?
A juzgar por mi experiencia, diría que mucho. En muchos países de América Latina, la profesionalización de la gestión cultural no está tan desarrollada como en España, donde existen másteres como el de la UIC Barcelona, que lleva más de 20 años formando gestores culturales. Esto ha hecho que, en Latinoamérica, la gestión cultural se haya desarrollado de manera autodidacta.
Desde Señuelo Cultura identificamos esa falta de profesionalización y quisimos aportar desde nuestra experiencia. Lo hicimos a través de talleres en los que buscábamos que los artistas aprendieran a redactar propuestas, presentar proyectos y desenvolverse mejor en este ámbito. En cierta medida, logramos ese objetivo con quienes participaron.
Como estudiante del Máster Universitario en Gestión Cultural de UIC Barcelona, ¿qué conocimientos específicos de esta formación crees que serán más útiles para tus próximos pasos profesionales?
Estoy aprovechando al máximo las materias de Marketing Cultural y Financiación Cultural. Siento que serán muy provechosas para mi futuro. Ya había desempeñado el rol de tesorero en alguna ocasión y tenía ciertos conocimientos sobre números, pero ahora estoy enfocándome en aprender más a fondo sobre estas áreas, porque considero que la escasa formación en financiación, por ejemplo, es una de las principales debilidades que tenemos. Lo digo con base en mi experiencia y en la de muchos colegas, ya que con frecuencia enfrentamos dificultades en el manejo financiero, la gestión de recursos y la administración económica de nuestros proyectos. No basta con tener buenas ideas y propuestas; también es fundamental saber cómo ejecutarlas, desarrollarlas y conseguir los fondos necesarios para hacerlas realidad. También valoro mucho la formación en Comunicación e Información Cultural, porque hay muchos proyectos -y en lo personal me ha sucedido- que pueden ser muy buenos, pero no llegan a ser conocidos debido a la falta de estrategias para trascender más allá de su ejecución.






